Cheques bajo la lupa

Es habitual que cuando recibimos este instrumento de pago, realicemos consultas básicas acerca de los antecedentes de cumplimiento del firmante: si existieron cheques devueltos con anterioridad, si el nivel de endeudamiento en el sistema financiero es elevado para su estructura,  si la cuenta corriente posee una antigüedad razonable, si se corresponde con el plazo de pago pactado, y demás cuestiones de fondo que nos ayudarán a reducir la  posibilidad de sobresaltos en el momento del cobro.

Ahora bien – y sin ánimo de quitarle la importancia que realmente posee un buen seguimiento de antecedentes- según las estadísticas, la mitad de los cheques son devueltos por errores formales que normalmente pasamos por alto al concentrar el análisis en la parte financiera.  A continuación, algunos consejos básicos:

¿Tinta negra o azul?

Existe el mito infundado de que la tinta negra es preferible en la confección de los documentos, y de hecho, muchas personas creen que el Banco Central exige dicho color para completar los cheques. Sin embargo, el uso cotidiano nos indica que así como el 99% de las tintas negras son similares, el 99% de las tintas azules son visiblemente diversas, por lo que el negro es mucho más “imperceptible” en una corrección bien hecha, con la particularidad de que en las casas centrales de las instituciones financieras, la revisión se realiza bajo luces especiales que captan mucho más finamente los errores que el simple ojo del que recibe el cheque en una empresa. Por esta razón, preste un poquito más de atención como receptor cuando el cheque esté confeccionado en negro, y como firmante, trate de  emitirlos en tinta azul para evitar modificaciones.

Errores ortográficos

Si bien los bancos son bastante permisivos en el pago de cheques confeccionados con errores ortográficos, dependerá  de su buena voluntad hacer efectivo o no el pago, por lo que se debe tratar de evitarlos (por ejemplo, puede ser una buena excusa fundada para proceder a devolver un cheque de un emisor que se encuentra con problemas para cubrir la cámara del día). En caso de discrepancia en cualquier documento entre el monto en números y en letras, siempre prevalece el alfabético, pero en el caso de errores ortográficos, la cifra servirá de respaldo para el pago. Existen sin embargo, casos emblemáticos no aceptados, como el “dose mil” o “trese mil”, debido a que es muy simple transformar un cheque de dos o tres mil pesos en uno de doce o trece mil con errores de seseo solo agregando una letra y un palote al iniciar el número. Obviamente, si el error está dado en los centavos, ningún banco lo rechazará si la cuenta no tiene problemas de fondeo o no pesa sobre ella una desconfianza por práctica  repetida.

Fecha de emisión

Jamás acepte un cheque de pago diferido o común cuya fecha de emisión no haya sucedido. Es normal  que algunas empresas adopten esta práctica para que sus cheques no sean negociados (ya que, contrarios a toda lógica, existen bancos que informan al BCRA como deuda propia del emisor los cheques que presenta el receptor en descuento, duplicando de esta manera la deuda generada y convirtiendo a una misma persona en pagador y deudor). Tenga en cuenta que el cheque con fecha de emisión a futuro es un cheque no emitido, es decir  inexistente,  por lo que si sucede la muerte del firmante, quiebra, o hasta una simple pérdida, las cosas se complicarán. Recuerde siempre lo básico: los cheques deben tener como máximo 360 días entre la fecha de emisión y la de cobro (no “un año”), y a partir de la fecha de cobro (o de emisión en los comunes), Usted contará con 30 días (dato muy interesante en  el caso de los meses que superan ese plazo) para efectivizarlo.

¿Cheque “cruzado” o “para depositar en cuenta”?

Si bien el cheque se cruza para que sea depositado en cuenta, en la práctica bancaria, terminan siendo dos modalidades diferentes. Si usted, como lo indica la lógica, cruza sus cheques con dos líneas paralelas en el margen izquierdo superior, seguramente está deseando que el pago que está emitiendo pase por una cuenta para que quede registro de la operación. Pues bien: debería acompañar las líneas con un interlineado que enuncie “para depositar en cuenta” o frase similar, ya que es la única manera de obligar a los cajeros a no pagar por ventanilla, a diferencia de la posibilidad (avalada por el BCRA en su normativa de cuentas corrientes) de pagar si solamente posee el cruzado y la persona que se presenta al cobro es titular de una cuenta en el mismo banco del emisor. Si no le basta con esto, el “no a la orden” sigue siendo la opción más segura e infranqueable.

Endosos

Un simple recordatorio, que no por simple deja de ser el más esencial de todos los vicios formales: si usted recibe un cheque de pago diferido, el mismo va a aceptar un número de dos endosos más el del depositante o cobrador por ventanilla (no confundir endoso con corrección). Si el valor es en cambio del tipo común, solo habrá lugar para un endoso más el del que deposita (o cobra). En el caso de la modalidad “no a la orden”, solo el titular designado va a endosar en el momento de presentarlo al cobro.
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La autora es titular de VALENTE PAGANI Consultora

 

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